A pesar de tener una madre española, haber vivido en Argentina durante su niñez, y escribir para periódicos "progresistas" como El País y The Guardian, John Carlin parece, por fisionomía y opiniones, el clásico turista británico en la Costa del Sol que alimenta cuerpo y espíritu con cantidades copiosas de fritangas, cerveza, y artículos de The Sun, para luego excretar opiniones sobre el fútbol y la vida, enajenado sobre su propia importancia.